Por Enrique Guevara Ayvar

En mi opinión, los tiempos de hacer y ejercer política dejaron de ser tiempo muerto para todos aquellos que viven y dependen de la política, especialmente para todos aquellos políticos que despachan atrás de un escritorio, arropados por un encargo público de menor o mayor rango.

Actualmente, es común ver a funcionarios en el desempeño de sus labores haciendo política, bajo el lema trillado de trabajar por los que menos tienen.

Hoy, es común ver a los políticos, especialmente a aquellos que buscan puestos de elección popular, abrazar, besar en la frente y mejillas a los potenciales votantes.

Esta modalidad se da todos los días y todos los años entre candidatos y si usted no me cree, sólo basta ver noticieros de television y prensa escrita en donde los candidatos a la gobernatura del EDOMEX abrazan, se comprometen y juran amor eterno a sus conciudadanos sin tener la mas minima intension de cumplir lo que han prometido.

Todas estas viejas prácticas conocidas a los políticos de todas las generaciones, son el termómetro que usaran los ciudadanos bien nacidos a la hora de ir a las urnas a rayar el cuadro con el logo y color correspondiente, con la duda siempre de saber por quien votaran después de saber y conocer los métodos que los votantes otorgamos a los gobernantes en general para que gobiernen al país, al estado y al municipio con amplios poderes para que administren con honestidad, transparencia y lealtad los bienes y las obras de beneficio social.

Para que un ciudadano común y bien nacido ponga en tela de duda a quien otorgara su sufragio, bastará con pensar en todos y cada uno de los ex gobernadores señalados de haber robado y saqueado las arcas de su estado sin que alguien lo advirtiera.

Que difícil proceso electoral se avecina a los politicos con aspiraciones por todo lo antes expuesto aunque para todo aquel aspirante que tenga la idea de ganar una elección para gobernar un país, un estado o un municipio bajo las promesas de cumplir lo prometido, ese politico tendrá la oportunidad histórica de cambiar los obsoletos sistemas de gobierno que tanto daño a hecho a Mexico.