(Raúl Román Román)

Colaborador

Si leer un texto es una delicia… escribir un libro es un acto de amor. Este día haremos un alto en el camino de la vida, para reconocer la labor literaria que un escritor novel soñó, desde que era un niño, y que después de algunas décadas, consolidó el proyecto de ver, sentir, disfrutar y regalar la historia de su lugar de origen: Vallecitos de Zaragoza, tradiciones y costumbres, Breve historia de mi pueblo… de Ofer Hernández Ponce, es un documento monográfico que enuncia, sencilla y humildemente, el origen geo-social, las tradiciones y costumbres de una población enclavada en la Sierra Madre del Sur, y que pertenece políticamente al municipio de Zihuatanejo de Azueta.

diario

De entrada, es una gran amistad la que Ofer guarda y dispensa para cientos de amigos que diariamente entran y salen de su peluquería, que se ha convertido en centro de reunión social, adonde se debaten los temas locales, en el hermoso “lugar de mujeres”, en la que se puede adicionar la gentileza con que Ofer nos trata, y donde se han forjado muchísimas amistades.

El texto es una crónica reveladora, basada en una serie de entrevistas a los ancianos de la comunidad en referencia, lo que lo vuelve mágico, pues la tradición oral, nuevamente hace gala de su magia, para revelar las incidencias, causas, efectos e impactos sociales que tiene su narración y evocación.

El libro expresa la situación geográfica de Vallecitos, denominada “La Capital de la Sierra”, adonde se vivía con una serie de valores morales, sociales y espirituales que vestían de orgullo a la comunidad, como lo pueden ser la solidaridad, la comprensión, la cooperación y la asistencia social; también da a conocer los procesos que varones y mujeres ponían en práctica en la cocina, el trabajo agrícola, ganadero y forestal, los festejos y la convivencia con las poblaciones aledañas; Ofer nos da un paseo por los lugares emblemáticos de los “sierreños”, como los pasos de camino adonde se recibía y se despedía a sus parientes, las pozas de agua adonde se bañaban, por un lado las mujeres y por otro los hombres, para respetar su género, la elaboración del mezcal, los tamales nejos, la panocha, la melcocha y los músicos y jinetes de la región, las vicisitudes que pasaron los maestros, alumnos y estudiantes, cuando tenían que salir a estudiar a otras geografías del municipio, del estado y del país, así como los trabajadores que emigraban al país del norte, en fin… lo mejor es que usted pase a comprar este libro, que le redituará unas horas de lectura ágil, ilustrativa y grata.

Sólo deseamos que nuestro entrañable amigo Ofer fortalezca sus dotes de investigador comunitario y que perfile, en fecha próxima, una nueva publicación, con ese sabor provinciano, en su presentación y lenguaje, para seguir rescatando las raíces de nuestras poblaciones mexicanas.